Con esta receta damos por finalizada nuestra temporada de conservas porque, como os decíamos el otro día, ya no tenemos espacio para más tarros :). Antes, solíamos escaldar los fréjoles y congelarlos después pero, nos hemos dado cuenta de que mantienen mucho mejor el sabor y la textura conservándolos en tarros...al menos para nosotras. Una conserva más que no puede faltar en nuestra despensa.
Ingredientes:
- Judías verdes o fréjoles
- Agua
- Vinagre
- Sal
- Judías verdes o fréjoles
- Agua
- Vinagre
- Sal
¿Cómo lo hacemos?
En primer lugar, lavamos los fréjoles, les quitamos las puntas y troceamos en dos o tres partes. Ponemos en una olla agua, con un chorrito de vinagre y un poco de sal. Cuando rompa a hervir el agua, añadimos los fréjoles y los cocemos durante 10 minutos. Pasado este tiempo, los retiramos un escurridor y los pasamos por agua fría para que mantengan mejor color y textura.
Llenamos nuestros tarros previamente esterilizados con los fréjoles y cubrimos con el agua en que los hemos cocido. Cerramos bien y cocemos durante 20 minutos en una olla con abundante agua (que cubra los tarros), contando desde el momento en que empiece a hervir. Retiramos de la olla con cuidado, dejamos enfriar, ¡y listo!
NOTA: Podéis cocer durante más tiempo las judías (hasta que estén blanditas) antes de meterlas en los tarros, así no necesitarán cocerse posteriormente; sin embargo, nosotras preferimos darles esa primera cocción de 10 minutos solamente para que mantengan mejor la textura. Cuando vayamos a usarlas, con unos 30 minutos en el agua hirviendo será suficiente.
En primer lugar, lavamos los fréjoles, les quitamos las puntas y troceamos en dos o tres partes. Ponemos en una olla agua, con un chorrito de vinagre y un poco de sal. Cuando rompa a hervir el agua, añadimos los fréjoles y los cocemos durante 10 minutos. Pasado este tiempo, los retiramos un escurridor y los pasamos por agua fría para que mantengan mejor color y textura.
Llenamos nuestros tarros previamente esterilizados con los fréjoles y cubrimos con el agua en que los hemos cocido. Cerramos bien y cocemos durante 20 minutos en una olla con abundante agua (que cubra los tarros), contando desde el momento en que empiece a hervir. Retiramos de la olla con cuidado, dejamos enfriar, ¡y listo!